COLOMBIA, September 25 de 2026. La inteligencia artificial (IA) está transformando aceleradamente la educación y el empleo en Colombia, según reveló Sebastián Riomalo, socio y líder de la Práctica de Educación de McKinsey en Hispanoamérica, durante la 13.ª Cumbre Líderes por la Educación: la generación del cambio, realizada el 24 de septiembre. La IA promete democratizar la tutoría personalizada y acelerar procesos de aprendizaje, pero también plantea riesgos como la evasión del esfuerzo mental por parte de los estudiantes.

Riomalo explicó que un análisis de McKinsey estima que el 55 % de las horas laborales en Colombia tienen potencial para ser automatizadas mediante IA, señala que esto no implica pérdida masiva de empleos sino la automatización de tareas específicas. Además, predijo que para 2026 el 86 % de las competencias laborales estarán relacionadas con la IA, ya sea directamente (20 %) o habilitadas por esta tecnología (66 %).

El experto destacó que habilidades técnicas y repetitivas, como la programación en SQL, tienen alto potencial de automatización, mientras que capacidades sociales, como la influencia, son menos automatizables. También advirtió sobre brechas entre la matrícula universitaria y la demanda laboral. Carreras como administración, ingeniería de sistemas e ingeniería industrial tienen balance, mientras que otras como derecho y psicología muestran matrícula superior a la demanda. Áreas con demanda y baja matrícula incluyen ingeniería civil, diseño y contaduría pública.

Sobre el impacto de la IA en el ámbito educativo, Riomalo enfatizó que en la educación básica la tutoría personalizada es la mayor promesa de la IA, aunque existe un riesgo asociado con la claridad en las evaluaciones debido a la inflación de notas facilitada por el uso de esta tecnología. En educación superior, la IA puede acelerar la investigación, personalizar trayectorias educativas y simular entornos laborales, aunque también plantea el desafío de monitorear el verdadero aprendizaje.

Riomalo resaltó que la implementación de IA debe centrarse en dominios de trabajo amplios con múltiples aplicaciones, para generar impacto medible en indicadores como la tasa de retención estudiantil o el costo de adquisición, en lugar de casos aislados como chatbots. En los colegios, la IA podría liberar hasta 13 horas semanales por docente al automatizar tareas administrativas, permitiendo dedicar más tiempo a la tutoría personalizada. Actualmente, los profesores destinan solo el 49 % de su tiempo a la interacción directa con estudiantes.

En universidades, las mejoras se han reflejado en incrementos del 20 % en retención durante el primer año en algunas instituciones europeas, así como en la atracción de estudiantes y reducción de costos. El líder de McKinsey sostuvo que las metas deben ser claras, secuenciales y medibles en plazos cortos, pasando por aprendizaje, retención y eficiencia, evitando estrategias a largo plazo poco flexibles.

Finalmente, Riomalo hizo un llamado para un cambio de mentalidad en los líderes educativos. Destacó la necesidad de empoderar equipos en lugar de controlarlos, posicionar la tecnología como pilar estratégico y asignar presupuesto directo a la transformación digital. También recomendó desarrollar talento y soluciones de IA internas, para generar un aprendizaje sostenible, en vez de depender exclusivamente de proveedores externos.

Redacción ColombiNews

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