COLOMBIA, October 13 de 2026. La expansión de centros de datos en Colombia abre un debate crucial sobre la infraestructura necesaria y la soberanía digital del país. Mientras diversas naciones buscan desarrollar capacidad propia de procesamiento de datos, Colombia enfrenta importantes retos ambientales y territoriales derivados de estas inversiones, principalmente debido al alto consumo energético y de agua que demandan estas infraestructuras, alerta un análisis publicado en El Espectador.

La columna editorial señala que para asegurar cierto grado de soberanía digital —la capacidad para controlar los datos, la infraestructura y las reglas del desarrollo digital nacional— es indispensable contar con centros de datos localizados en el país. Sin embargo, en contraste con la promoción estatal, la factura ambiental y el impacto social suelen ser temas poco abordados.

Destacan que en países como Brasil, India y Alemania existen incentivos fiscales y facilidades para atraer inversión en centros de datos, mas algunos optan por plantear restricciones basadas en la sostenibilidad energética, como es el caso de España y Malasia. El consumo eléctrico de estas instalaciones, comparable al gasto energético de ciudades medianas, es un factor clave para decidir su ubicación y viabilidad.

En Colombia, el CONPES 4144 de febrero de 2025 establece como estrategia la construcción de infraestructura propia en inteligencia artificial (IA) que involucra la creación de centros de datos con energías renovables y eficiencia en el uso del agua. Sin embargo, hasta la fecha no se evidencia públicamente un instrumento específico implementado para acelerar esta política, señala la autora.

Un caso emblemático es el centro de datos DC BG03, ubicado en Tenjo y operado por la empresa extranjera ODATA, que contará con una demanda eléctrica cercana a 120 megavatios, equivalente al consumo de una ciudad intermedia. La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) autorizó una línea de transmisión para alimentar el centro, pero no se realizó una evaluación ambiental integral del sitio ni se efectuó un proceso de consulta con la comunidad local.

Esto expone, según el análisis, una desconexión entre la construcción de infraestructura digital de gran escala y las políticas industriales, ambientales y territoriales que la deberían regular. Además, mientras el talento y la capacidad local se fortalecen con iniciativas educativas y tecnológicas en el país, la mayor parte de la infraestructura de cómputo sigue en manos de capital extranjero.

La crítica se centra en la necesidad de definir claramente cuánta capacidad computacional requiere Colombia, quién la proveerá y bajo qué condiciones se desarrollarán estas instalaciones. Asimismo, cuestiona el balance entre poner los recursos del país al servicio de la economía global de la IA y las necesidades básicas aún por resolver en algunas regiones, como el acceso garantizado a energía y agua potable.

Este debate es particularmente relevante en un contexto donde la inteligencia artificial gana protagonismo y la infraestructura digital es un componente estratégico de soberanía nacional. La discusión apunta a que la apuesta de Colombia no debe ser meramente política o mediática, sino técnica, ambiental y socialmente sostenible, para asegurar que los centros de datos aporten a la capacidad interna y no solo beneficien a grandes empresas globales.

Fuente: El Espectador.

Redacción ColombiNews

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