COLOMBIA, Julio 18 de 2026. Anthropic, una importante compañía de inteligencia artificial, se vio envuelta en una polémica tras revelarse su “Proyecto Panamá”, una operación secreta para entrenar a su modelo de IA, Claude, con millones de libros escaneados física y digitalmente que luego fueron destruidos.

Esta información fue dada a conocer por The Washington Post, y despertó una demanda colectiva encabezada por la escritora Andrea Bartz y otros autores. La compañía acordó pagar cerca de 1.500 millones de dólares para resolver el litigio, monto que equivale aproximadamente a 3.000 dólares por cada título utilizado.

Es importante señalar que Anthropic no fue hallada culpable por el uso del material protegido, sino por la forma en que fue adquirido. Un juez de distrito aprobó que el uso de los libros, dentro del entrenamiento de la IA, está amparado por la ley bajo la figura de uso transformativo, comparándolo con el uso que un profesor le da a un libro para educación.

En Colombia, expertos señalaron que la Dirección Nacional de Derecho de Autor ha advertido que para el entrenamiento de modelos de IA es necesaria la autorización previa de los titulares de los derechos. Aunque la obra no sea reproducida literalmente, este tipo de entrenamiento puede entenderse como un “plagio inteligente”.

La investigación también reveló que esta práctica es común en la industria tecnológica. Documentos filtrados muestran que en Meta se autorizó la descarga ilegal de material, presuntamente involucrando al CEO Mark Zuckerberg.

El CEO de Anthropic manifestó en enero de 2023 que para que Claude lograra mejorar su habilidad de escritura era esencial entrenarla con libros, en lugar de usar únicamente contenido obtenido en internet. Como resultado, la empresa compró entre 500.000 y dos millones de libros usados en seis meses para su escaneo y posterior destrucción.

Debido a la complejidad y costos legales de pedir autorización a editoriales y autores, Anthropic optó por adquirir los libros por otros medios, sin revelar públicamente esta actividad.

Este caso ha generado debate sobre la regulación futura en el uso de contenidos para entrenar modelos de inteligencia artificial. Se ha comparado esta situación con la crisis que tuvo la industria musical en los años 2000 por la descarga ilegal de canciones, que impulsó cambios regulatorios y de modelos de negocio.

Por su parte, líderes del sector tecnológicos como Sam Altman han expresado que compensar económicamente a todos los autores por el uso de sus obras haría inviable el modelo de negocio actual de las empresas de IA.

Este episodio pone de manifiesto la necesidad de actualizar normas sobre propiedad intelectual frente a los avances rápidos en inteligencia artificial y define un reto para legisladores, autores y empresas tecnológicas.

Redacción ColombiNews

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