COLOMBIA, October 9 de 2026. El mercado laboral colombiano enfrenta un evidente deterioro según la serie desestacionalizada del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), que ajusta las cifras para eliminar efectos estacionales. En agosto de 2026, el país registró una caída sin precedentes en cuanto al empleo mensual, con 686.000 personas menos ocupadas que en julio, totalizando 23,6 millones de individuos con empleo en una población aproximada de 52 millones. Esta caída mensual representa la mayor caída desde que se inició la serie en 2001, solo superada por los meses iniciales de la pandemia en 2020. La tasa de desempleo ajustada subió abruptamente, pasando de 8,3% en julio a 9,7% en agosto. Por su parte, la cifra sin ajustar que compara agosto de 2026 con el mismo mes del año anterior reflejó un aumento de desempleo del 8,6% al 9,4%. El economista de BBVA Research, Alejandro Reyes, describió este resultado como “muy débil”, aclarando que el terremoto ocurrido el 10 de agosto afectó estos números, aunque señaló que existe una tendencia estructural relacionada con la moderación del empleo en el país. Un dato preocupante es el incremento en el número de personas que ni trabajan ni buscan empleo, que creció en 468.000 durante el último año, principalmente entre hombres que ya no participan activamente en el mercado laboral. Esta cifra incluye población que manifiesta interés en trabajar, pero que no está activamente buscando. Entre las particularidades del estudio destaca que el empleo masculino disminuyó, mientras que el femenino mostró un crecimiento leve. Sectores como la industria son los más afectados con una pérdida de 240.000 empleos entre junio y agosto, concentrándose estos recortes en ciudades como Bogotá y Medellín, alejados del epicentro del sismo. La modalidad de trabajo por cuenta propia, que venía en crecimiento, comenzó a mostrar reducción, y el servicio doméstico cayó un 15%. En contraste, los empleos asalariados en el sector privado se mantuvieron relativamente estables. Expertos consultados por El País señalan causas estructurales que presionan el mercado laboral. Cristina Fernández, profesora de la Universidad del Rosario, menciona la apreciación del peso frente al dólar —reduciendo la competitividad del país— y el incremento de costos laborales, producto del aumento del salario mínimo y la reducción de la jornada semanal, que han impactado especialmente en sectores sensibles como la floricultura y el servicio doméstico. Iván Jiménez, director del Departamento de Derecho Laboral en la Universidad Javeriana, añade que la competencia con plataformas extranjeras de bajo costo, como Temu y Shein, afecta la manufactura. También destaca el efecto de la transición gubernamental, donde la disminución en la contratación estatal tras cambio de administración impacta negativamente el empleo. Los recortes en el Ministerio de Cultura ejemplifican esta situación, con riesgos para sectores como el entretenimiento. Además, el informe del Grupo Cibest advierte que una política fiscal más austera para 2027 podría limitar las nuevas contrataciones y frenar el crecimiento económico. Pese a estos factores, las cifras recientes aún no muestran una reducción directa en el empleo público, que creció en 124.000 personas en el último año. Sin embargo, el crecimiento comenzó a frenar en agosto, tras un fuerte mes de julio. Las estadísticas del DANE han tenido que ajustar sus métodos para compensar la destrucción de viviendas afectadas por el terremoto, que hizo perder hogares incluidos en la encuesta de empleo. Este ajuste afectó ciudades como Cali, Pereira y Armenia. El exdirector del DANE, Juan Daniel Oviedo, explicó en La FM que algunas personas afectadas por el sismo han dejado sus trabajos sin ser aún contabilizadas como desempleadas, un efecto que podría manifestarse en próximos meses. Jiménez también anticipa que los meses venideros podrían ser los más difíciles para el empleo, aunque espera que sectores como la infraestructura y la construcción, vinculados a la reconstrucción, puedan generar recuperación. El deterioro del empleo también se refleja en el consumo de los hogares, un motor clave de la economía. Antes del sismo, en julio, las ventas del comercio crecieron a un ritmo bajo de 5,3%, el más reducido en casi dos años, llegando a solo 2,3% si se excluyen los vehículos. La firma Raddar reportó que en agosto el gasto real de los hogares creció 2,96%, menos que el 4,61% de un año atrás, señalando que gran parte del crecimiento se explica por la subida de precios y no un aumento en el volumen de compras. El Banco de la República ha respondido a la inflación con cuatro aumentos en la tasa de interés durante este año, alcanzando un nivel del 12,25%. Este ciclo restrictivo comienza a tener efectos en el mercado laboral, advierte Remi Stellian, profesor de la Javeriana, con previsiones que indican que el desempleo urbano podría alcanzar promedio del 9,1% en 2027 y llegar al 9,9% en 2030 según estimaciones de Bancolombia. El dato de empleo para septiembre será clave para entender el impacto total del terremoto y la evolución de la economía colombiana en medio de estos desafíos. La fuente principal de esta información fue el análisis publicado por El País el 4 de octubre de 2026. Redacción ColombiNews Contenido editorial elaborado con apoyo de inteligencia artificial y revisión de fuentes públicas. Si encuentra alguna inconsistencia o desea solicitar una corrección, puede contactar al equipo editorial de ColombiNews. 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