Hoy en día las empresas deben pensar en grande. La búsqueda constante de nuevos ingresos ha llevado a las empresas a explorar nuevos mercados más allá de sus fronteras geográficas, buscando hacer negocios en otros países para expandir su marca a nivel internacional. Es por eso que el concepto de globalización empresarial puede ser visto como un fenómeno económico en las últimas décadas, definiéndose como un proceso mediante el cual compañías de diferentes países establecen enlaces comerciales para aumentar El desarrollo empresarial y la productividad. Todo esto impulsado por el libre flujo de mercancía, servicios y capitales, escalado de una forma exponencial mediante la utilización de la tecnología como base fundamental para desarrollar el negocio.
La globalización como estrategia de expansión empresarial, es un proceso que no debe tomarse a la ligera ya que puede ser complejo y desafiante en la medida en que se involucren decisiones estratégicas que definan el curso de la empresa en nuevos mercados.
Los beneficios de globalizarse son varios, pero la mayoría están directamente relacionados con la apuesta que las empresas hacen al verse obligadas a realizar grandes cambios en toda su infraestructura organizacional, esperando prosperar en mercados más difíciles y exigentes. Una de las ventajas de la globalización empresarial, sin duda alguna, es el aumento exponencial de nuevos clientes, lo cual implica a su vez considerar estrategias enfocadas en consumidores internacionales que permitan cumplir con los objetivos comerciales establecidos. Esto hace a su vez que exista un aumento en la competitividad y que las empresas se vean obligadas a innovar en sus productos y servicios para estar a la par o por encima de la demanda del mercado local.
Los objetivos que persigue una empresa por medio de una estrategia de expansión a través de la globalización pueden ser variados. Por ejemplo, ampliar la demanda potencial; aumentar ingresos y ventas; diversificar el riesgo comercial con apoyo de clientes que operan en entornos económicos diferentes; protegerse de la competencia vigilando sus actividades económicas en otros mercados; alargar el ciclo de vida del producto mediante su introducción a mercados que no se encuentren en el mismo nivel de desarrollo que el doméstico, generando una expansión de la demanda global; acceso a últimas tendencias tecnológicas; ayudas que pueden ofrecen los gobiernos en temas tributarios y legales; y reducir sus costes de producción en tanto se pueda aprovechar las ventajas comparativas de distintos países.
Sin embargo, para iniciar la globalización como estrategia de expansión de una empresa, es importante tener un plan claro y bien definido donde se incluyan algunos factores a considerar como: