COLOMBIA, October 19 de 2026. El crecimiento de la movilidad eléctrica en Colombia ha comenzado a transformar no sólo la forma en que las personas se desplazan, sino también el entorno urbano que les rodea. Según cifras de la ANDI y Fenalco, la matriculación de vehículos eléctricos ha experimentado un aumento significativo. En julio de 2026 se registraron 4.870 unidades, un 211 % más que en el mismo mes del año anterior, mientras que en el primer semestre se alcanzaron 24.477 vehículos, con un crecimiento del 235,5 % respecto a 2025.

Esta tendencia incrementa un debate que va más allá del vehículo en sí: ¿cómo cambiaría la ciudad si un mayor número de automotores dejaran de emitir gases contaminantes por el tubo de escape? Las emisiones de vehículos a combustión, que incluyen óxidos de nitrógeno, monóxido de carbono y material particulado, afectan directamente la calidad del aire en las zonas urbanas, afectando a millones de habitantes próximos a las vías principales.

Los vehículos eléctricos, al no emitir gases durante su uso, representan una disminución de estos contaminantes en el espacio urbano, aunque es importante resaltar que su huella ambiental global incluye aspectos como la generación de electricidad, la fabricación y el manejo de baterías. No obstante, desde la perspectiva de la calidad del aire a nivel local, su aporte es significativo. Diego Zárate, gerente general de Geely Colombia, destaca que “cuando disminuyen progresivamente las emisiones directas a nivel de calle, también cambia la relación entre movilidad y ciudad”.

Más allá de la contaminación del aire, está el ruido ambiental, otro factor importante de bienestar urbano. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha identificado el tráfico vehicular como fuente relevante de ruido, vinculando su exposición prolongada a efectos negativos sobre la salud. En las ciudades, donde los vehículos suelen moverse a bajas velocidades, el uso de motores eléctricos reduce el ruido generado por la propulsión frente a los motores de combustión.

Este beneficio acústico, si bien disminuye conforme aumenta la rapidez y la influencia de otros sonidos como el rozamiento de neumáticos o el viento, puede mejorar notablemente la calidad de vida en entornos urbanos, donde los desplazamientos de baja o media velocidad son predominantes. La incorporación de vehículos eléctricos, por tanto, aporta una dimensión adicional a la transformación de las ciudades que a menudo recibe menos atención.

No obstante, la electrificación del parque automotor no es la única solución para una movilidad sostenible. Zárate subraya la importancia de un enfoque integral que incluya un transporte público eficiente, la promoción de la movilidad activa como caminar y pedalear, adecuada infraestructura y un planeamiento urbano coherente. “Una ciudad sostenible no depende exclusivamente del automóvil ni de una sola tecnología”, explica.

En Colombia, Geely ofrece opciones eléctricas como los modelos EX2 y EX5, junto con su vehículo híbrido enchufable Starray EM-i, ampliando la variedad de alternativas para distintas necesidades de movilidad. La experiencia urbana, por tanto, puede beneficiarse en varios frentes conforme se integran tecnologías limpias en una estrategia mayor que redefine cómo las ciudades y sus habitantes se mueven.

Aunque los vehículos eléctricos no resuelven por sí solos los problemas de movilidad urbana, su incorporación paulatina contribuye a mitigar el impacto ambiental local de la circulación vehicular, especialmente en cuanto a contaminación del aire y ruido. El debate sobre la movilidad eléctrica está evolucionando: la atención se desplaza del cómo nos movemos hacia qué tipo de ciudad queremos construir.

Redacción ColombiNews

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