COLOMBIA, October 8 de 2026. En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora oficialmente el 10 de octubre, el sector educativo colombiano avanza en la implementación de la Ley 2460 de 2025, que busca fomentar la educación emocional en los colegios del país. Esta iniciativa legislativa reconoce la importancia de consolidar entornos protectores diarios tanto en el hogar como en las aulas, estableciendo la corresponsabilidad entre familias, docentes y estudiantes para cuidar la salud mental de niños, niñas y jóvenes.

De acuerdo con cifras de UNICEF, el 44,7 % de los menores en Colombia presenta alguna afectación en su salud mental, mientras que más del 35 % de estudiantes en secundaria manifiesta niveles elevados de estrés escolar y preocupaciones académicas. Estas cifras evidencian una crisis silenciosa que va más allá de los indicadores tradicionales como la deserción o el rendimiento académico, y que la Ley 2460 busca enfrentar con un marco de acción obligatorio para las instituciones educativas y las familias.

Expertos del Colegio Monterrosales Homeschool, una de las instituciones pioneras en adoptar estas medidas, han destacado que la atención no debe limitarse a los tradicionales departamentos de orientación sino que debe integrarse en la cotidianidad escolar y familiar. Natalia Cortés, psicóloga escolar y docente de la asignatura “Sanando Juntos”, señala que la corresponsabilidad implica que “docentes y familias formamos un solo equipo de observación y cuidado. Cuando colegio y hogar trabajan alineados y mantienen comunicación constante, se logra un acompañamiento emocional efectivo que evita saturar a los estudiantes y permite detectar a tiempo posibles riesgos”.

Estrategias prácticas para implementar la educación emocional

Para materializar esta normativa, los especialistas proponen tres ejes clave tanto en el hogar como en la escuela, con el objetivo de trascender un modelo reactivo y punitivo hacia uno preventivo y centrado en la autonomía emocional de los estudiantes.

1. Validación del descanso y escucha activa en casa. Para reducir la presión por el rendimiento académico, se recomienda que las familias establezcan espacios diarios de diálogo de al menos cinco minutos sin uso de dispositivos electrónicos, lo que facilita identificar signos tempranos de fatiga, estrés o aislamiento que puedan afectar el sueño o el bienestar mental.

2. Flexibilización del ritmo escolar y creación de entornos seguros en las aulas. La implementación de metodologías pedagógicas adaptativas, como evitar horarios rígidos y comparaciones entre estudiantes, resulta fundamental. Prácticas como chequeos emocionales cortos al inicio de las clases o pausas de respiración ayudan a mitigar la ansiedad y promueven la inclusión.

3. Seguimiento del clima emocional. Se sugiere utilizar herramientas no invasivas para medir semanalmente el estado de ánimo y niveles de estrés, estableciendo un Índice de Clima Emocional que permita hacer un seguimiento grupal y fomentar círculos de escucha para fortalecer la autorregulación y la resolución pacífica de conflictos.

El enfoque planteado busca poner en el centro del proceso educativo la salud mental y la autonomía emocional, reconociendo que el bienestar de los estudiantes es un indicador prioritario de calidad educativa. Esta política pública reafirma la importancia de superar la atención reactiva hacia un modelo integral donde la educación emocional sea un componente cotidiano y fundamental en la formación de niños, niñas y jóvenes en todo el país.

Esta información fue publicada originalmente por el portal areacucuta.com.

Redacción ColombiNews

Contenido editorial elaborado con apoyo de inteligencia artificial y revisión de fuentes públicas. Si encuentra alguna inconsistencia o desea solicitar una corrección, puede contactar al equipo editorial de ColombiNews.